Para realizar un análisis efectivo de los impuestos en España, es fundamental entender el comportamiento del sistema tributario y esto no puede llevarse a cabo sin antes conocer cómo se encuentra estructurado.

Uno de los aspectos que generalmente complica el análisis del sistema tributario español, es su descentralización, debido a que en virtud de ella, las comunidades poseen la más amplia autonomía en la fijación de impuestos.

Por otra parte, también suelen confundirse las fuentes de los tributos y al respecto, es importante saber que existen tres categorías y cada una cumple una finalidad específica. La primera de ellas son las tasas, las cuales se pagan por la obtención de servicios que presta la administración a los contribuyentes y que no pueden ser ofrecidos por el sector privado.

Asimismo, también se exige el pago de contribuciones especiales y deben aportarse cuando los contribuyentes perciben beneficios a causa de un servicio público. Un claro ejemplo, es el importe que realizamos por la plusvalía que las propiedades adquieren gracias a una obra del ayuntamiento.

Los impuestos por su parte, se establecen por mandato legal y a diferencia de los anteriores, en este caso los contribuyentes no reciben un beneficio inmediato a cambio de ellos. Estos además, se subdividen en dos clases: directos e indirectos.

Los impuestos directos, recaen sobre las manifestaciones que incrementan la capacidad económica de las personas y se determinan en base a principios de justicia y equidad. Los indirectos, se aplican en función del consumo, por ello lo vemos reflejado en el valor de determinados productos; un ejemplo común es el IVA.

Adicionalmente, los impuestos se clasifican de acuerdo a otros elementos, tales como el tipo de sujeto pasivo y la capacidad de pago de los ciudadanos, dichos factores deben ser igualmente valorados si queremos hacer un análisis adecuado de la realidad española

Análisis de Impuestos en España
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