Este 2019 recién inaugurado está dejando potentes titulares en el plano económico, siendo uno de los más relevantes el brexit británico. Tras el rechazo por amplia mayoría de la cámara británica a aceptar las condiciones negociadas ante la Unión Europea para una salida «amistosa», no solo la primera ministra Theresa May se encuentra en una situación «delicada», sino las economías dependientes de tan importante actor en el orden mundial.

La inminencia del Brexit deja en el aire muchas dudas, pero también una certeza. La de que los intereses partidistas de unos pocos, unidos a la difusión de información manipulada pueden dejar a un país tocado económicamente durante décadas.

 

Incertidumbre económica como principal definición del Brexit en 2019

 

El abandono del reino Unido de la UE supone abrir un periodo de enormes incertidumbres para sus habitantes. En un mundo globalizado, apostar por hacer la guerra por tu cuenta tiene muchas más implicaciones de las que a priori parece, y es ahora, cuando los británicos se asoman al precipicio, cuando comienzan a tomar conciencia del verdadero calado de su decisión.

Lo más triste es que ni siquiera con el acuerdo más favorable posible el Reino Unido se librará de pasar un periodo verdaderamente complicado. Y esta posibilidad no es la que más opciones tiene de hacerse real. El llamado “Brexit duro” está tocando ya a la puerta y promete sumir a los británicos en una crisis de dimensiones inimaginables cuando hace tan solo un par de años que se salió de la crisis mundial de 2018.

Los más agoreros pintan un panorama económico desolador, en el que incluso puede darse escasez de alimentos y medicinas en determinadas situaciones.

 

Consecuencias ya palpables del Brexit en 2019

 

Sin necesidad de llegar a extremos tan negativos y aun por demostrarse como ciertos, lo que parece claro es que las inversiones sufrirán un considerable recorte y que ante la compleja situación económica que se avecina, es más que probable que capital y talento terminen por buscar cobijo en otros lugares.

Desde el referendum celebrado en 2016 son ya cerca de un billón de euros en activos lo que se ha movido desde el Reino Unido a otros lugares de Europa.

No se trata, por tanto, de alarmismo. Dependerá en gran medida de como evolucionen las cosas en este tramo final de las negociaciones, pero lo cierto es que el Brexit lleva camino de convertirse en un verdadero drama económico cuyas consecuencias para los propios británicos pueden alargarse más allá de una generación.

Brexit en 2019 o el drama económico que se avecina
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