De naturaleza regenerativa y reparadora, la economía circular busca convertir el modelo lineal de comprar-usar-desechar en parte del pasado y sumarse, a través del reciclaje, a la orientación de lo reusable, para evitar la quiebra de las materias primas.

El objetivo está orientado en lograr que los artículos y los recursos se mantengan útiles hasta luego de su uso, conservando su valor en todo momento y frenando el frenesí capitalista que nos obliga a renovar cada X tiempo nuestros activos, haciendo frente a las reglas del mercado y a conceptos como la obsolescencia programada.

 

Los inicios de la economía circular

 

Desde 2009 empezó a circular esta idea, producto de la crisis económica pero también ambiental experimentada en esa época. Así, fueron variados los movimientos que buscaban acuerdos para mitigar el cambio climático sin que la economía (en sus peores momentos a nivel mundial en aquel tiempo) se resintiera por ello, que en todo caso, se viera beneficiada. Desde ahí y como alternativa ante un colapso económico, social y ambiental, esta iniciativa toma auge.

Como un ciclo continuo de aprovechamiento y desarrollo positivo se lleva adelante esta propuesta, cada vez más apreciada en el mercado de startup y emprendedores, inclinados por favorecer el medio ambiente y a los recursos renovables.

Con el apoyo del parlamento y el consejo, Europa utiliza este orientación circular como su principal estrategia para el crecimiento económico sostenible e inteligente, y la generación de empleo. A través de las jornadas, este contenido es una constante en el mercado que busca dejar atrás el paradigma lineal.

 

Principios de la economía circular

 

Hoy, casi 4 millones de toneladas en residuos se general a nivel mundial, que son llevados a vertederos, algunos no controlados, donde serán quemados para producir energía. Todo esto producto de una estrategia clásica basada en la extracción de materias primas, la transformación, la producción de bienes y servicios y su posterior comercialización, el consumo y el desecho de lo que pasa a ser basura.

El consumo desmedido ha propiciado el agotamiento de la materia prima, y la generación de desechos, de no controlarse, podría duplicarse para el 2025.

La propuesta de la economía circular no se limita al anterior modelo verde de reducir, reusar y reciclar, pues va un poco más allá: repensar, rediseñar, refabricar, reparar, redistribuir, reducir, reutilizar, reciclar y recuperar energía, se desprenden de su propósito.

 

Funcionamiento de la economía circular

 

Su puesta en marchar depende de la utilización de los residuos de un producto o negocio para ser empleado como materia prima en la fabricación de otros, lo que reducirá en gran medida la generación de más desechos y la extracción de un mayor volumen de materiales.

Otro principio que se pone de manifiesto es la disminución del impacto ambiental, y la inclusión de la reparación de los productos dañados, que puede suscitarse antes del proceso de reciclaje.

Es importante subrayar que los beneficios no se limitan solo a la disminución del consumo y la producción de residuos, su rentabilidad se extiende un poco más al disminuir el uso de la energía y su inherente contribución a la creación de dinero y riqueza.

Disminuir la dependencia de los suministros externos y la apertura hacia un crecimiento duradero y sostenible se contabilizan como otra de sus ventajas competitivas.

La creciente preocupación por la continua explotación de recursos y el consumo excesivo de bienes hace cada vez más tangible la implementación definitiva de la economía circular como modelo clásico, dejando como obsoleto al modelo lineal. La producción y el consumo continúan su evolución, y el modelo curvo es el camino.

La economía circular: en qué consiste la revolución social financiera
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