La inflación sostenida o los conflictos geopolíticos como el Brexit están erosionando sobre el marco económico global. No obstante, la situación de la economía española mantiene un crecimiento superior a las principales economías europeas.

Crecemos con una marcha más respecto a los países vecinos de la zona euro, por lo que los expertos no perciben un riesgo real de crisis en España. Aunque este crecimiento debemos atribuirlo al aumento de la demanda interna. La economía de los clientes externos está estancada, especialmente a los que residen en Europa.

España no está haciendo crecer su deuda con el exterior que se arrastra desde el boom inmobiliario, pero el endeudamiento exterior sigue siendo elevadísimo: el Banco de España es titular de más de 200.000 millones de esta deuda externa. El paro, el consumo o la situación de algunos españoles son algunos otros condicionantes que se entrometen para un futuro próspero.

Actualmente, la desaceleración en Europa es mayor a la esperada y España tampoco está protegida de los efectos de la zona euro. Si esta desaceleración se prolonga en el tiempo e incluso se agrava, irremediablemente terminaremos acusando las consecuencias. Por este motivo, la economía española está obligada a prepararse para lo que pueda estar por venir.

 

La situación de la economía española: factores clave

 

Alemania, Reino Unido e Italia

 

El Banco de España ya ha mostrado su preocupación por Alemania, Reino Unido e Italia. Los alemanes han sufrido la paralización de exportaciones importantes como a China o Turquía; los británicos y los italianos ya están experimentando técnicamente una recesión, cuyo anuncio y medidas pueden traer una gran lista de consecuencias.

 

Inestabilidad política

 

Lo política española hace más de un año que vive en una constante inestabilidad. El banco central nacional cree que si se siguen postergando ciertas decisiones de política económica se podrían desencadenar ciertos efectos negativos. Además, las finanzas públicas deben estar preparadas en caso de recesión.

 

Endeudamiento público

 

El endeudamiento público también es una preocupación. Su reducción es una prioridad, junto la aprobación de las reformas estructurales necesarias. En este sentido, la fragmentación parlamentaria ha podido ocasionar que, por ejemplo, no se haya reducido el déficit estructural en los cuatro años pasados.

 

La temporalidad y el paro

 

Asimismo, también hay piedras con las que nos seguimos tropezando, como la temporalidad y el paro de larga duración. Tal vez, es un pez que se muerde la cola: la inestabilidad política sigue imposibilitando tirar para adelante ciertas reformas. Los problemas de trabajo siguen siendo un problema real.

La situación de la economía española no hace pensar en una nueva crisis
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